El proyecto estrella de shale en Argentina implicaría miles de millones de dólares en subvenciones

Fuera de Estados Unidos, el mayor proyecto de shale en el mundo se ubica en la cuenca de Vaca Muerta, en Argentina. Este no es viable bajo las condiciones de mercado y suposiciones vigentes, a menos que el gobierno de Argentina esté dispuesto a mantener subvenciones en petróleo y gas de hasta 9 mil millones de dólares americanos (mmd).

Este es el principal resultado del modelo desarrollado por OpenOil y Andres Knobel, abogado y representante de la Tax Justice Network (Red para la Justicia Fiscal) en Buenos Aires.

El proyecto fue desarrollado por Chevron y YPF en 2013, cuando el precio del petróleo estaba por encima de los 100 dólares. Tres años después, a menos de que haya enormes subvenciones, el proyecto parece inviable bajo las suposiciones originales.

El panorama de este enorme proyecto de shale en Argentina necesariamente afectará la percepción del mercado en cuanto a otros yacimientos petrolíferos fuera de los Estados Unidos. Argentina posee las segundas reservas de gas shale más grandes del mundo y es el único país, además de China, con una producción significativa de shale fuera de América del Norte.

Vaca Muerta es un caso fascinante de cómo las políticas energéticas y la viabilidad de un proyecto pueden coincidir en un punto y chocar en otro.

Sucesivos gobiernos en Argentina han intentado garantizar la seguridad energética. Resulta interesante que, en un país que repetidamente ha sufrido severas divisiones ideológicas, esta política haya sido mantenida tanto por grupos de izquierdas como de derechas. Las importaciones de energía –incluyendo gran cantidad de gas del vecino Bolivia– han impactado de forma significativa al peso, debido a las grandes cantidades de dólares necesarios para su compra.

El anuncio de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) sobre los recursos estimados de gas y crudo shale en Vaca Muerta galvanizó la política energética. Como indica el reporte que acompaña a este modelo, Chevron y YPF llevaron a cabo un proyecto piloto en la región, con un coste por encima de los mil millones de dólares. Con este, declararon el inicio de un masivo proyecto que implicaba una inversión de 16 mmd, la excavación de 1500 nuevos pozos, la producción de 750 millones de barriles equivalentes de petróleo (bep) y regalías de 8.5 mmd para la provincia de Neuquén.

Pero entonces colapsó el mercado.

El acuerdo original había fijado precios para gas y petróleo. En el caso del petróleo, en 65 dólares por barril. Esto ahora implicaría una subvención de 15 dólares por barril producido fuera del campo petrolífero. Si a esto se añade una subvención al gas por 4 mmd, las subvenciones conformarían la mayor parte de los flujos de caja positivos del proyecto.

Por supuesto hay múltiples fuentes de incertidumbre. Los precios pueden subir –aunque nadie está a la expectativa–, pero estos necesitarían subir considerablemente. Se habla de que las compañías podrían alcanzar los mismos niveles de producción que en 2013, recortando los costes operativos y el coste de capital un 25%, o más. También se argumenta que la tecnología para la extracción de shale mejora constantemente. Desde el punto de vista del inversionista, la tasa de descuento aplicable siempre es debatible. Con base en normas generales de la industria, hemos considerado una tasa de descuento de 10% en la mayor parte del análisis, pero Wood Mackenzie recientemente usó una tasa de descuento de 12.5% en un proyecto similar en la región. Mientras mayor sea la tasa de descuento en los ingresos futuros –para explicar los riesgos políticos y del mercado–, menor será la rentabilidad garantizada por los flujos de caja futuros del proyecto.

Como Andres indica en su blog, el modelo ha sido producido con muy pocos datos: un comunicado de prensa de una página, publicado por las compañías en 2013. Pero este ya ha sido presentado –dos veces– a YPF, la compañía petrolera estatal de Argentina, quien no ha refutado sus conclusiones. Creemos que este modelo es suficientemente robusto, pero por supuesto invitamos a cualquiera a comentar el modelo y sus conclusiones, así como a proveer mejores fuentes de información.

Por encima de todo, esperamos que este trabajo contribuya a la discusión sobre las subvenciones a los combustibles fósiles en Argentina. El trabajo de OpenOil es técnico, no político. No es nuestra función apoyar u oponernos a una política como la de las subvenciones en el sector energético, la cual está cimentada en las prioridades del gobierno electo y de la sociedad argentina en general. Pero sí es el trabajo de los analistas financieros intentar estimar el impacto de las políticas y negociaciones de contratos: ponerles cifras. Actualmente, en Argentina hay un animado debate sobre todas las dimensiones de las subvenciones en el sector energético: qué tan asequibles son, su relación con el cambio climático, la liberación del mercado o el proteccionismo. Pero, hasta donde logramos ver, no se habla de números duros. Esperamos que el modelo de Vaca Muerta sea el primero de una serie de análisis que ayuden a fundar e informar dicho debate.

El modelo financiero y el reporte narrativo se encuentran disponibles aquí (en inglés).

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